A pesar del gran éxito obtenido durante los últimos años en el tratamiento del cáncer, los efectos secundarios cardiotóxicos persistentes de las terapias antitumorales siguen suponiendo una causa importante de morbimortalidad en los supervivientes del cáncer, pudiendo desarrollarse de forma aguda durante el tratamiento, o incluso años después. La identificación precoz de los mecanismos responsables del daño cardiovascular derivado de la administración a corto y largo plazo de los agentes antitumorales resulta primordial para prevenir el daño y mejorar el diagnóstico cardiovascular de los pacientes oncológicos.
Actualmente, se conocen algunos factores clínicos y epidemiológicos que predisponen al desarrollo de cardiotoxicidad, pero además existen biomarcadores de riesgo y algunos estudios han identificado variantes genómicas que podrían estar asociadas a la cardiotoxicidad, así como otros marcadores relacionados con la respuesta inflamatoria o con el metabolismo celular. Sin embargo, la falta de validación de estos factores, han limitado su traslación a la práctica clínica. Cardiotox-PMP trata de implementar el uso de estimas de riesgo basadas en factores clínicos, epidemiológicos, genómicos y bioquímicos, que de forma combinada mejoren el diagnóstico personalizado de pacientes oncológicos y ayuden al desarrollo de nuevas herramientas de prevención de las complicaciones cardiovasculares.
El principal objetivo de este proyecto es predecir el riesgo de desarrollo de cardiotoxicidad inducida por antitumorales permitiendo la toma de decisiones clínicas y preventivas para reducir su incidencia, así como reducir o evitar los resultados cardiovasculares adversos asociados. Para ello planteamos:
1- Utilizar el registro y el biobanco CARDIOTOX para:
1.1- Identificar y validar en ambos sexos marcadores de riesgo de cardiotoxicidad previamente descritos (marcadores clínicos, epidemiológicos, de imagen y biomarcadores).
1.2- Identificar y cuantificar nuevos biomarcadores (daño miocárdico, biomarcadores de inflamación, proteína Klotho y FGB23) susceptibles de riesgo cardiovascular tras el tratamiento antitumoral, considerando las diferencias de sexo.
1.3- Identificar y validar una estima de riesgo poligénico (PRS) de cardiotoxicidad en los diferentes sexos, considerando variantes comunes y raras.
1.4- Explorar en ambos sexos puntuaciones de riesgo que combinen parámetros clínicos, ECG, ecocardiografía, biomarcadores y perfiles genéticos para predecir el riesgo de toxicidad.
2- Definir el algoritmo de riesgo más sencillo para predecir la presencia o ausencia de toxicidad cardíaca durante el seguimiento, teniendo en cuanta la perspectiva de género.
Impacto Social: Es un dato conocido que los supervivientes de cáncer tienen, en general, un aumento del riesgo de 2 a 7 veces mayor que la población general de fallecer por enfermedad cardiovascular. Desarrollar estrategias que permitan una rápida identificación de las afectaciones cardiovasculares relacionadas con el cáncer y, en concreto, con su tratamiento permitirá mejorar el pronóstico global. Cardiotox-PMP pretende desarrollar instrumentos de utilidad clínica para identificar a la población en riesgo de desarrollar cardiotoxicidad y, posibilitar el desarrollo de estrategias destinadas a limitar las consecuencias cardiovasculares asociadas al cáncer y a su terapia.
Impacto clínico: De forma general, para optimizar el riesgo y evitar la cardiotoxicidad es necesario poner en marcha programas de prevención, detección precoz y tratamiento de complicaciones cardiovasculares, y, sobre todo, que eviten la interrupción del tratamiento oncohematológico. Cardiotox-PMP, pretende desarrollar un score dinámico relacionado con el riesgo de cardiotoxicidad que redundará, por un lado, en identificar de forma precoz la cardiotoxicidad así como estrategias para limitarla y, por otro, posibilitar una más completa estrategia terapéutica oncológica sin necesidad de suspender de forma necesaria tratamientos que han demostrado su eficacia en el cáncer.
Impacto económico: La medicina personalizada de precisión, va claramente encaminada a la prevención y por tanto a la predicción del riesgo de cada paciente ayudando a tomar las medidas terapéuticas adecuadas. Estas medidas incluyen recomendaciones de hábitos de vida, como el deporte o la dieta, que no repercuten en un coste incrementado para el sistema de salud si no todo lo contrario, reducen la necesidad de consultas adicionales. La detección temprana del riesgo permite al sistema de salud tomar medidas terapéuticas que además de impacto sanitario y social tendrá un indudable impacto económico al reducir costes relacionados con el desarrollo de patologías cardiovasculares en estos pacientes, así como potenciar un más eficiente tratamiento del cáncer.