El Carcinoma escamoso de Cabeza y Cuello (HNSCC) se diagnostica en más de medio millón de pacientes al año en todo el mundo siendo el tercer tumor en los países desarrollados y el sexto tumor maligno con mayor incidencia a nivel mundial. El 60% de los pacientes con HNSCC presentan un estadio avanzado de la enfermedad en el momento del diagnóstico, siendo la supervivencia de estos pacientes a 5 años del 50%, por lo que se trata de un cáncer de elevada mortalidad. En la actualidad, los principales factores de riesgo conocidos para el HNSCC incluyen el consumo de tabaco y alcohol, y la infección por virus del papiloma humano. En una gran parte de casos, el carcinoma se desarrolla a partir de lesiones displásicas con potencial de evolución a malignidad
El tratamiento quirúrgico de los tumores avanzados requiere una cirugía agresiva con considerables secuelas funcionales. Actualmente se utilizan diferentes esquemas de quimioterapia y radioterapia en esta situación para evitar la cirugía. El objetivo principal del tratamiento conservador es conseguir tasas de control comparables a las del tratamiento radical, preservando la funcionalidad del órgano afectado y la calidad de vida del paciente
Sin embargo, la respuesta al tratamiento es variable. La recaída locorregional se produce en el 15-30% de los pacientes con tumores iniciales y en más del 50% de los pacientes con tumores avanzados tratados con radioterapia o quimiorradioterapia. En estos pacientes, la supervivencia disminuye drásticamente, sufriendo además la morbilidad de un tratamiento inefectivo y altamente agresivo y pueden requerir un tratamiento de rescate con cirugía que suele implicar una mayor agresividad, con una mayor tasa de complicaciones y secuelas, sin olvidar el elevado coste para el sistema.
Una predicción de cada perfil de paciente y tumor a la quimiorradioterapia tendría un gran valor para que el profesional clínico pueda elegir el mejor abordaje diagnóstico y terapéutico. Así, sólo se ofrecerían estrategias no quirúrgicas a los tumores clasificados como sensibles al tratamiento, mientras que los tumores no sensibles pero resecables se dirigirían a la cirugía de entrada. El objetivo final es minimizar la morbilidad y maximizar la supervivencia de estos tumores tan agresivos.
Por encima de todo, este proyecto pretende avanzar y conseguir la validación y/o implementación clínica de tecnologías ómicas como base instrumental para el despliegue de la salud personalizada en el SNS. Este proyecto tiene un claro enfoque de transferencia clínica y la asistencia de nuestros pacientes
El conocimiento del comportamiento de los tumores y su expresión de dicho comportamiento en matrices mínimamente invasivas mejorará el diagnóstico y nos permitirá plantear un tratamiento más eficaz e individualizado. Además, aumentará las posibilidades de supervivencia de los pacientes afectados y evitará que sufran graves problemas funcionales. Esto debería permitir una mejor calidad de vida y una mejor reintegración de los individuos en la vida cotidiana.
Existen nuevos métodos no invasivos que podrían convertirse en una alternativa sencilla, rentable y fácil de usar a la biopsia y de monitorizar el seguimiento. Estos métodos permiten un muestreo fácil para controlar el estado de la enfermedad, sin causar ningún dolor o inconveniente a los pacientes en comparación con la biopsia de tejido y el seguimiento de la enfermedad en la rutina clínica. De hecho, el método no invasivo propuesto es fácil de integrar en la rutina clínica y mantendrá el cumplimiento de los pacientes durante el seguimiento de forma más eficaz que las biopsias más invasivas.
Esperamos proporcionar información molecular valiosa y biomarcadores útiles. Una vez identificadas las dianas implicadas en la radioresistencia, el futuro obligado de este proyecto será el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas, con el impacto social y económico que supondría esta enfermedad de alta prevalencia y mortalidad.
En resumen, este proyecto servirá primero para obtener una nueva perspectiva no estudiada hasta ahora para el cáncer de cabeza y cuello. Posteriormente, servirá para identificar nuevos marcadores pronósticos en nuevas matrices nunca antes analizadas, lo que redundará en un claro beneficio para los pacientes. En tercer lugar, puede ayudar a reclasificar los tratamientos de estos pacientes, si se encuentra un patrón asociado a la resistencia a la radioterapia. Todo ello supondrá también una mejor optimización del gasto sanitario en esta enfermedad y ahorrará sufrimientos innecesarios a determinados grupos de pacientes.